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domingo, 1 de enero de 2012

PARA NORGE LUIS VERA Y PARA CARLOS MANUEL

M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón

Como cualquier cubano... simplemente cubano, aún conservo la angustia que me produjo aquella llamada telefónica, un jueves casi por la noche: “Vera está muy mal. Chocó en su auto con un camión en la autopista. No sé más detalles, pero está muy mal”.
Colgar y volver a llamar inmediatamente al hospital, y a médicos conocidos,  especialistas, a los Puestos de Dirección más diversos fueron acciones consecutivamente.
Que como santiaguero la angustia fue mayor sería una muestra de regionalismo, porque cualquier cubano desde el Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí, aun sin amar el béisbol, sintió mucha pena por la tragedia de Norge Luis Vera, uno de los mejores pitcher cubano de todos los tiempos.
Las noticias que siguieron han llenado de esperanza a todo el pueblo cubano, que casi en su inmensa mayoría respira béisbol. Y otra llamada me alertó:
“Busca en Cubadebate, que publicaron una crónica hermosa sobre Vera”.
Cuando terminé de leer lo único que sentí fue no tener delante de mí al periodista, o estudiante de periodismo (para mí ya es un periodista de calibre), primero para agradecerle como santiaguero y luego, como colega, ponderar su texto. Felicitarlo y decirle que Norge Luis le estaría también muy agradecido.
Entonces reproducir en este sitio una crónica tan hermosa y hecha con tanto sentimiento es la mejor forma de reconocer a Carlos Manuel. Y seguramente también con él, celebrar que el estelar lanzador de las Avispas y del “Cuba” mejora con estabilidad. Además una joya como esta nunca estará fuera de tiempo.

STRIKE 3: UN HOMBRE DE VERDAD

Por Carlos Manuel Álvarez

Cuando Vera lanzaba, yo pensaba que me iba a morir. Era, por si no le bastara el talento, pura belleza.
Salía con sus medias altas y su melancólica elegancia y casi como un ritual preparaba el box, aquel redondel de tierra donde dejaba de ser un pitcher para convertirse en un incesante despliegue de formas. En una demencial acrobacia de luz.
Con los spikes removía el suelo, lo medía. Luego se inclinaba y tomaba la pez rubia o miraba la pizarra o se ajustaba el uniforme, nada de suma importancia, hasta que se acomodaba la gorra y con su mirada imperturbable, una mirada de comerciante persa, se paraba de frente al plato e iniciaba, praxitélicamente, su endiablado windup.
Otros hablarán del Duque. Porque también subía la rodilla a la altura de la visera. Y se contorsionaba. Y a la gente le parecía que después de lanzar, no tendría forma de zafarse del enredo.
Pero el hombre que yo vi fue Norge Luis Vera. Es decir, más o menos lo mismo, aunque a mí siempre me parecerá mejor. Un bailarín del pitcheo. Que es en el beisbol la mayor de las artes. Si uno mira cualquiera de sus fotos, puede que lo confunda con Fred Astaire.
Cuando Vera lanzaba, yo me ponía duro frente al televisor. Su slider congelaba el ambiente. Era como un cuchillo de circo, siempre a la altura de las rodillas. No malgastaba lanzamientos. No intimidaba con su presencia. No gesticulaba más de lo normal. Era un estoico, un tímido, un romántico.
Dos héroes tuve de muchacho. Alexei Maresiev y Vera contra los Orioles. Dos cosas me deslumbraron. La belleza de Milady de Winter y, como ya dije, aquel windup. Dos cosas me sedujeron. La vida de Huck Finn y la mirada dura de comerciante persa.
Llegué a pensar, inocentemente, que Vera me decía algo a través de la pantalla. Pero después supe que no. Que no miraba hacia ningún lugar. Y que sus ojos tristes y su quijotesca ingravidez eran extrañas expresiones de su virtuosismo.
Cómo Vera, a pesar de ser un pitcher ganado por lo reflexivo, un pitcher que llevaba en el rostro la huella indeleble de la sabiduría, lograba ser implacable, es algo que no logro entender. Un pitcher inteligente, muy inteligente, y no por eso menos impetuoso.
Todavía lo veo, así, con el 20 en la espalda, con toda la carga a cuestas, alzando la rodilla, ladeando el rostro, soltando el brazo a tres cuartos, girando las muñecas a favor del tiempo, uno, dos, varios segundos… y la slider cayendo largamente, en un sitio impreciso que no es, pero que bien pudiera ser la eternidad.

OTRA VEZ FUE ESPLENDOROSA LA FIESTA DE LA BANDERA

M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
Fotos: Del autor 

Santiago de Cuba, enero 1.- Miles de santiagueros reunidos anoche en el Parque Céspedes, en el centro histórico de la ciudad, recibieron al año 2012 con la tradicional Fiesta de la Bandera.
La enorme enseña nacional al final del mástil ubicado en lo alto del frente del antiguo Ayuntamiento, hoy sede de la Asamblea Municipal del Poder Popular, si bien no tuvo un despliegue completo, sí se movió y ondeó lentamente, lo que, según la tradición, augura para 2012 un período de mucho trabajo y esfuerzo y de éxitos para la ciudad y Cuba, al decir de la interpretación popular.
Raúl Fornés Valenciano, presidente (Alcalde) de la Asamblea Municipal del Poder Popular, trasmitió una felicitación al pueblo santiaguero en nombre de las autoridades del territorio, especialmente por la celebración del aniversario 53 del triunfo de la Revolución.
Fornés Valenciano recordó que 2012 será un año de labor incansable de los santiagueros por consolidar la construcción socialista, e internamente por allanar el camino de la emulación por ganar la sede del acto central por el aniversario 60 del Asalto al Cuartel Moncada, efeméride que celebrarán los cubanos el 26 de Julio de 2013.
Lázaro Expósito Canto y Hebert Callard, primeros secretarios del Partido Comunista de Cuba en la provincia y el municipio de Santiago de Cuba, y Reynaldo García Zapata y Fornés Valenciano, presidentes de las asambleas provincial y municipal del Poder Popular presidieron la velada y gala artística del 31 de diciembre en el Parque Céspedes.  
La Fiesta de la bandera es un acto histórico cultural único de su género en Cuba y en el mundo, aunque en los últimos años otros territorios del país y especialmente de la zona oriental y de la provincia santiaguera, también lo han festejado.   
Es parte de la leyenda que se trasmite de generación en generación desde el acto fundacional instituido por Don Emilio Bacardí Moreau, que en dependencia de la forma en que quede flotando en el espacio la bandera, así serán los logros en el nuevo año.
Esta fiesta tuvo su origen aquí, cuando el señor Ángel Moya conocido por los santiagueros como “Chichi”, que según apareció en el Diario Oriente, “…fue un cubano de temperamento exaltado, espíritu inquieto, muy preocupado por cuantos problemas reclamaran un esfuerzo cívico en bien de la comunidad.”, concibió la idea de regalar a la ciudad la primera bandera cubana que debía ondear oficialmente en el edificio municipal, una vez proclamada la República libre y soberana.
Moya  encabezó y promovió una colecta pública y con el dinero reunido se encaminó al establecimiento comercial situado en la intersección de las calles Santo Tomás y San Germán, y lo puso en manos del propietario, Luis Gómez, con el encargo de confeccionar la bandera con dimensiones especiales.     
El 31 de diciembre de 1900, a las 12 de la noche y en el instante en que comenzaba el año 1901, el patriota, independentista y filantrópico santiaguero, Don Emilio Bacardí Moreau, primer Alcalde cubano de Santiago de Cuba, instituyó la llamada Fiesta de la Bandera, y la enorme Enseña Nacional donada al Ayuntamiento, fue izada hasta el final del mástil en lo alto del frente del edificio que ocuparía luego la Alcaldía.
Apuntes de la época señalan, que una vez la bandera en lo alto del mástil, Bacardí, acompañado de una comisión política y social de figuras relevantes de la urbe, y luego de las notas del Himno Nacional interpretado por la Banda de Música de los Bomberos, pronunció un discurso en el que, entre otros aspectos, alabó a otros dos santiagueros ilustres: el Mayor General Antonio Maceo y su progenitora, Mariana Grajales, que más de un siglo después, fue declarada Madre de la Patria.

Desde aquel 31 de diciembre de 1900, entonces ha quedado la tradición  de la gran Fiesta de la Bandera, que  ya cumplió 110 años, pues se dejó de celebrar en una ocasión: el 31 de diciembre de 1957, a causa de las conocidas Pascuas Sangrientas, cuando fuerzas de la tiranía del dictador pronorteamericano Fulgencio Batista asesinaron alrededor  de 30 ciudadanos en el norte de la antigua provincia de Oriente.

El hecho es que por tan singular Fiesta, miles de santiagueros se congregan en el Parque Céspedes y allí esperan en medio del festejo, la llegada del Año Nuevo, una hermosa ceremonia popular que en su momento fundacional saludó igualmente la llegada del siglo XX.

Anoche, en el “Céspedes”, el pueblo no solo disfrutó de un entorno especialmente montado y decorado para la ocasión, sino que la velada artística llenó todas las expectativas, con las actuaciones del conjunto  Karachi, la orquesta Sonora Huracán, los cantantes y las vocalistas Marjuris Romero, Marilis González, Joel Leyva, Frank González, Yeline Peña, Yeline Lafargue, Adolfo Iglesias y Yunier Puente; los grupos de danza y folclóricos All Star, Cutumba y De Oriente, segmentos de la Compañía Teatro de la Danza del Caribe, todo con la conducción de dos figuras muy conocidas de la radio y la TV: Leticia Rodríguez y Ado Sanz.

También intervinieron las actrices Fátima Sánchez y Dalia Leyva, y los actores Alexander Legró, Maikel Eduardo Santiago y Julio César Bell que con sus declamaciones trasmitieron la idea original del director de la velada, William Ortiz Domínguez: celebrar los 110 años de la tradicional Fiesta de la Bandera.












sábado, 31 de diciembre de 2011

FIESTA DE LA BANDERA: SIEMPRE JOVEN CON 110 AÑOS

M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón

Santiago de Cuba, dic 31.- Aun sus 110 años, la Fiesta de la Bandera tiene la peculiaridad de ser, cada 31 de diciembre y 1. de enero, el único festejo que al mismo tiempo despide lo viejo y celebra lo nuevo. Por lo tanto, en el mismo instante que es una fiesta añeja se convierte en joven.
Entonces el Parque Céspedes es escenario del espectáculo más hermoso, y gentes que ni se conocen se abrazan; todos: familiares, amigos, conciudadanos, en medio de la música y los fuegos artificiales, se desean buena suerte y la mejor salud, para que el año recién comenzado sea próspero.
Esa es la Fiesta de la Bandera en esta ciudad sinónimo de heroísmo y también de alegría.
Son los santiagueros más apegados a las tradiciones los que van hasta la céntrica plaza frente al antiguo Ayuntamiento, para aguardar expectantes si la Bandera cuando llegue a lo alto del mástil ondea o no. Rito popular ese: si no ondea, las cosas se presentarán difíciles en el nuevo año; si se mueve al compás del viento, todo irá de maravillas. Sea de una manera u otra, el pueblo de Santiago de Cuba, especialmente en ese momento solemne de la medianoche, cuando se escucha el Himno Nacional y es izada la Enseña Nacional, enorme por demás, en el frente del vetusto edificio, parece rejuvenecer con más bríos, listo para enfrentar lo que venga. Así ha sido durante 110 años. 
Esta de hoy será, además, una fiesta novedosa. Los organizadores, junto con el elemento artístico han sumado iniciativas y mientras canten, bailen y declamen los artistas sobre el escenario portátil, el entorno del Parque Céspedes mostrará otro espectáculo también bello, alumbrado, decorado con motivos alusivos al Fin de Año, al Año Nuevo y a la llegada de un aniversario más del triunfo de la Revolución, que cambió para bien el destino de la Patria.
Hoy en el “Céspedes”, corazón urbano de la ciudad, los santiagueros disfrutarán con la música de agrupaciones como Los Karachi y Sonora Huracán, los vocalistas y las vocalistas Marjuris Romero, Marilis González, Joel Leyva, Frank González, Yeline Peña, Yeline Lafargue, Zulema Iglesias, Adolfo Iglesias y Yunier Puente; de los grupos de danza y folclóricos All Star, Cutumba y De Oriente, la Compañía Teatro de la Danza del Caribe, y de los conductores Leticia Rodríguez y Ado Sanz.
Las actrices Fátima Sánchez y Dalia Leyva, y los actores Alexander Legró, Maikel Eduardo Santiago y Julio César Bell trasmitirán con sus declamaciones y actuaciones, la idea del director general de la velada, William Ortiz Domínguez, de saludar los 110 años de la Fiesta de la Bandera, instituida en 1900 por Don Emilio Bacardí y que solo se ha dejado de celebrar de 1957 al 1958, por interpretar el sentimiento de dolor de los cubanos ante las Pascuas Sangrientas, que a cuentas de la tiranía del dictador Fulgencio Batista enlutaron aún más a Cuba y especialmente al Oriente indómito.
Y el ambiente concebido para la alegría y el disfrute del pueblo mostrará un Parque Céspedes más engalanado, y los famosos tríos musicales, formato tan popular en esta ciudad, recorrerán la plaza, al tiempo que violeteras pondrán las flores más bellas a disposición de santiagueras y santiagueros.
Instalaciones móviles de Turismo y Comercio completarán el entorno de la fiesta, con ventas de confituras, turrones, manzanas, uvas, sidra, dulces finos, vinos, cocteles, cervezas, refrescos, jugos, y frutas tropicales, y una decoración hermosa en cada instalación, y mientras transcurra el festejo, las tiendas de la Cadena Caracol ubicadas en el área, estarán abiertas al público.
Así será hoy la tradicional Fiesta de la Bandera en Santiago de Cuba, una ceremonia alegre y patriótica y única porque además de su concepción como jolgorio, tiene la virtud de ser nuevamente joven la medianoche de cada 31 diciembre, aunque lleve ya en su bolso imaginario la carga de 110 años. 

  

 





 

DIPLOMA A FIDEL POR SER LA PERSONALIDAD DE MAYOR ESTANCIA EN EL HOTEL VERSALLES

M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón

Santiago de Cuba, dic 31.- Al Comandante en Jefe Fidel Castro, líder de la Revolución Cubana, el colectivo de trabajadores del Hotel Versalles, en Santiago de Cuba le otorgó un Diploma de Distinción, por sus 28 visitas a la instalación, y las 26 ocasiones en que se ha alojado allí,
El centro acaba de celebrar los 50 años de su apertura el 26 de diciembre de 1961.
Para la ocasión, las organizaciones del centro turístico de mayor tradición de excelencia en la única Ciudad Héroe de la República de Cuba, celebraron una velada política y artística, cuyo momento esencial fue el otorgamiento a Fidel de la condición de “Personalidad de mayor estancia” en el “Versalles”.
La celebración fue dedicada también al inolvidable Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, con la proyección de un audiovisual que muestra las ocasiones numerosas en que Almeida participó en el desarrollo y consolidación del hotel.
De ahí que toda la música utilizada en la gala por el aniversario 50 del centro es del compositor Juan Almeida, y ser recordó que cuando el hotel llegó a las cuatro décadas de funcionamiento, el Comandante de la Revolución tuvo un gesto especial para el colectivo, al hacerle una canción, “Hotel Versalles”, que se estrenó en la voz de Inalvis Margarita Durán, secretaria ejecutiva de la instalación, recordó Débora Breff Fonseca, especialista comercial.
La gala celebrada el pasado 26 de diciembre, reconoció también a los mejores trabajadores de 2011 y a un grupo de fundadores y trabajadores jubilados.
Desde su apertura hace medio siglo en la cúspide de las elevaciones conocidas como Alturas de Versalles, en las afueras y el sur de Santiago de Cuba, el hotel, perteneciente hoy al Grupo Hotelero Cubanacán, es considerado insignia del sector, con sus 72 habitaciones y un servicio de excelencia, homologado por diversos premios y reconocimientos.
El “Versalles” está a unos 10 minutos en automóvil del Parque Céspedes, corazón urbano de la ciudad. De hecho, la ubicación del hotel y la panorámica que ofrece desde allí la segunda urbe en importancia de Cuba, lo convierten en uno de los sitios más apreciados por el turismo tanto nacional como internacional.
Un repaso a la historia de la instalación, permite conocer que su construcción se inició en 1958, a cargo de la Compañía Urbanizadora Versalles S.A., que llevaba adelante en ese mismo perímetro, la ejecución de un reparto residencial exclusivo, bien cerca del antiguo Club de Cazadores, cuyos socios eran en su mayoría de la llamada alta sociedad.
El fragor de la lucha revolucionaria, el desplome de la tiranía pronorteamericana de Fulgencio Batista y el clima político interno que siguió a la victoria popular de enero de 1959 detuvieron la obra por unas semanas, aunque poco después se reiniciaron como parte de un plan de construcciones sociales y turísticas de la Revolución.
Y se trabajó con tanto entusiasmo que algunas capacidades pudieron utilizarse el 26 de Julio de 1960, para recibir a  los invitados al acto por el VII aniversario del Asalto revolucionario al Cuartel Moncada, en esta ciudad, ocurrido el 26 de julio pero de 1953. Pero de manera oficial es el 26 de diciembre de 1961 que abre sus puertas al turismo nacional e internacional.  
Documentos de la dirección del centro explican que el proyecto arquitectónico conjuga la funcionalidad de las instalaciones y los elementos típicos de las construcciones tradicionales cubanas, con un sello caribeño que le confiere originalidad, frescura e intimidad familiar, al combinar las tejas rojas y maderas preciosas de los bosques tropicales cubanos para los techos; ladrillos rojos expuestos en las paredes; baldosas de piedras “chinas pelonas” para pisos de las escaleras y pasillos; en cada habitación balcones privados y amplios ventanales, y una exuberante jardinería en el entorno.
Un restaurante para casi 100 comensales al mismo tiempo, rodeado de hermosos vitrales; una piscina de configuración artística, el acogedor bar-club Salón Rojo,  y un servicio de excelencia completan las bondades que el turista encuentra en el hotel.
Esas características atrajeron siempre la atención de huéspedes y visitantes muy distinguidos y de personalidades políticas, científicas, artísticas y deportivas, de ahí que aparezcan junto al nombre de Fidel Castro Ruz, los de Ernesto Guevara de la Serna, el Che; el Comandante de la Revolución  Juan Almeida Bosque, y numerosos jefes de Estado, primeros ministros, cancilleres de Europa, Asia, África, América Latina y el Caribe.
Así, la excelencia en el servicio y el confort del “Versalles” recibieron elogios de Erik Honecker, Presidente del Consejo de Estado de la antigua República Democrática Alemana; Phan Van Dong, Primer Ministro de la República Socialista de Viet Nam; Michael Manley, Primer Ministro de Jamaica; Omar Torrijos, Comandante en Jefe de la Guardia Nacional de Panamá; Agosthino Neto, Presidente de la República Popular de Angola; Marién Ngoabí, Presidente de la República Popular del Congo; Nicolae Ceausescu, Presidente de la ex República de Rumania; Samora Machel, Presidente de la República de Mozambique; Maurice Bishop, Primer Ministro de Granada; Yasser Arafat, Presidente del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina; Francois Mitterrand, entonces Secretario General de Partido Socialista Francés; Luis Corvalán Secretario General del Partido Comunista de Chile.
En el hotel son recordadas las visitantes de la primera mujer cosmonauta en el mundo: Valentina Tereschkova, del primer cosmonauta latinoamericano, Arnaldo Tamayo Méndez,  la vedette de impacto mundial, la norteamericana Josephine Baker; Joan Manuel Serrat, Ana Belén, Víctor Manuel, Luis Gardey, Moncho el Gitano del Bolero; el bailarín Antonio Gades, Sergio Endrigo, Lucía Altieri, Miguel Aceves Mejías, Alberto Cortés, Mercedes Sosa, Sonia Silvestre, Danny Rivera, Lucecita Benítez, el carismático actor cinematográfico Pierre Richard, el Premio Nobel de Literatura, José A. Saramago...
En fin, la lista de distinguidos en el “Versalles” es extensa, pues aparecen también nombres como los del inigualable Ignacio Villa, “Bola de Nieve”; la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, Rosita Fornés, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Elena Bourke, Farah María, Pacho Alonso, las orquestas Aragón y los Van Van...
Y también lo han visitado equipos e individualidades deportivas de relieve mundial, procedentes de Canadá, Estados Unidos, Perú, la antigua Unión Soviética, Polonia, Rumania, Bulgaria, ciclistas de ediciones de la Vuelta a Cuba, y atletas participantes en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en 1983, y en Juegos Panamericanos, en 1991.
A lo largo de medio siglo, en el “Versalles” su personal ha constituido el pilar fundamental no solo para la satisfacción de sus huéspedes y visitantes, sino para que el centro muestre resultados loables como los de Vanguardia Nacional, dentro de la emulación socialista que desarrolla el movimiento obrero en Cuba. Y más: la categoría de Colectivo Eficiente, ser Centro Promotor Nacional de las Donaciones de Sangre y los aportes voluntarios del colectivo, al sistema de Salud cubano.

Es muy conocido en el ámbito del sector turístico en Cuba, cómo sistemáticamente gran cantidad de trabajadores del hotel santiaguero ofrecen voluntariamente su sangre para cubrir parte de  las necesidades del territorio. Y también es notorio el aporte que hacen, a partir de las propinas que reciben en moneda libremente convertible, al sistema de Salud, una ayuda modesta, pero de  enorme significación humana y política.
Cincuenta años después de aquel 26 de diciembre de 1961 si bien hay orgullo entre los trabajadores y directivos del Hotel Versalles, más aún es el de la ciudad de Santiago de Cuba cuando puede mostrar al visitante, nacional o extranjero, un sitio que es emblema en el siempre exigente trabajo hotelero.
 

Ramiro Herrero: Un nombre imprescindible en el teatro cubano


M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón

Una ovación prolongada siguió a las palabras de la presentadora, cuando dio lectura a la biografía del artista. Hacía solo minutos que en el fono del escenario del Teatro Heredia se había proyecto un hermoso documental que sintetiza la vida y obra de Ramiro Herrero Beatón, un nombre imprescindible en la historia del teatro cubano, y muy especialmente en la trayectoria de las artes escénicas santiaguera y del Oriente del país.
Y en verdad, es imposible hablar del teatro cubano y no dedicarle un espacio protagónico a Ramiro. Por eso los aplausos y tanto cariño expresado por el público hace dos fines de semana, cuando en el “Heredia” el grupo Arcoiris y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) le dedicaron un homenaje.
Aquejado por una dolencia, Herrero se encontraba hospitalizado en el momento de la velada en el teatro santiaguero, y no por eso disminuyó la emotividad del momento y del compromiso de llevarle al centro asistencial o a su hogar, las muestras de respeto y cariño que acontecieron en el majestuoso escenario de la Avenida de las Américas, un acto de gratitud inmensa hacia una figura que en los últimos 52 años se ha entregado en cuerpo y alma a la promoción, investigación, actuación y pedagogía del teatro. 
En la esquina de Enramadas y Calvario, solo a metros de la actual Sala Nguyen Van Troi, sede del Cabildo Teatral Santiago, nació Herrero Beatón hace 73 años.
Hace solo semanas, cuando alguien quiso saber por qué el español Antonio Gades en 1996 le echó refresco de cola a casi todo el escenario del “Heredia”, y luego bailó sobre este, le respondieron: “Pregúntale a Ramiro... él sabe todo sobre teatro.”
Para esa figura imprescindible de la escena, aplaudida mil veces, el tiempo ha transcurrido vertiginosamente, mas supo arreglársela y hoy exhibe un currículo envidiable: como director artístico ha montado más de 150 obras: Cefi y la Muerte, De cómo Santiago Apóstol puso los pies en la tierra, Asamblea de mujeres, Macbeth, Angélica, Yepeto, El otoño del Rey Mago, Los dos viejos pánicos..., de las que más de 30 son de él como dramaturgo. 
“En la Universidad de Oriente hice la Licenciatura en Letras y Literatura Hispanoamericanas, pero también matriculé en la Cátedra de Teatro, inscripta a la Facultad de Filosofía y Letras, en la que recibí clases de ilustres profesores como el Dr. Prats, el Dr. Sabourint, la Dra. Cossío, el Dr. Ferraté, la Dra. Labarta, la Dra. Maggi, el profesor Nils Castro, el profesor Ricardo Repilado, el Dr. José A. Portuondo; de teatro, de Francisco Morín, uno de los teatristas más significativo de la década de los años cincuenta en Cuba.”   
A pesar de la enfermedad, en su hogar Ramiro no descansa: terminó un libro sobre la historia del teatro cubano, perfila tres más; tiene fama de incansable, herencia que le quedó de sus jornadas laborales en almacenes, bufetes, en la Minera de Moa, en Educación, después del triunfo de la Revolución; en sus tareas en integrante de la Campaña de Alfabetización, como maestro-instructor en el Caney de las Mercedes. En 1964 llega al Conjunto Dramático de Oriente, hasta 1977, y hasta 1995 en el Cabildo Teatral Santiago... luego dirige proyectos, grupos..., lo cierto es que jamás se ha separado del teatro, porque va a Uruguay, Argentina, Jamaica, España; es instructor y profesor adjunto en la Universidad de Oriente, monta obras, imparte talleres, participa en los festivales del Caribe, asesora a la TV santiaguera, y más recientemente, de 2000 hasta el 2006 es director artístico de A dos Manos (Santiago de Cuba), Gestus (Santiago de Cuba), Fuerteteatro (España), Caliban Teatro (Santiago de Cuba).
Trasmite sus experiencias, y también aprende, en otras tierras: Caracas, Venezuela; Guanajuato, México, en el Festival Cervantino; Managua, Nicaragua; Panamá, Guyana, Jamaica, Madrid, España; Colonia, Alemania; Bulgaria... 
Efectivamente, Ramiro es incansable, porque además trabaja para la radio, la TV y el cine, con Iván el explorador, Doña Guiomar, El mar del tiempo perdido, La recurva, Ya estamos en combate, Via Crucis, El Renunciamiento, La carga al machete, La Cueva del muerto, En el aire... Y paralelamente realiza su labor periodística y ejecutiva en publicaciones como Del Caribe, la Revista El Caserón, Conjunto, revistas universitarias, Revista Cabildo, La última rueda, Perfil de Santiago, Revolución y Cultura, Teatro Mundial, Caribenet, Letras Cubanas, y publicaciones de y otros países. 
Tratar de encerrar en unos párrafos las menciones, diplomas, reconocimientos y premios de Ramiro Herrero Beatón es poco menos que imposible. Por lo pronto: Distinción Raúl Gómez García, Medalla por la Alfabetización, Distinción por la Cultura Nacional, Placa de Reconocimiento José María Heredia, y enumerados al vuelo, de Cuba y otros países, más de 40 galardones. La voz del artista es respetada en simposios, Congresos, encuentros, y festivales internacionales, nacionales y territoriales sobre teatro.
La energía que mana de su espíritu fue entrenada en las luchas estudiantiles contra la dictadura, y luego del triunfo revolucionario en las tareas de todo tipo, que como joven asumió, por ejemplo estar al frente de la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos. 

En el “Heredia” reconocieron, además, la constancia por el arte y la Patria; la vida y obra de un maestro de la escena; al Profesor Auxiliar de la Universidad de Oriente,  al pedagogo de la Escuela Internacional de Teatro América Latina y del Caribe, al director artístico, al profesor  de actuación del instituto  Superior de Arte... El público ovacionó al director artístico de A Dos Manos, o sencillamente como a él le gusta más: a Ramiro.

 

BERTHA, LA DIVA

M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón 

Cuando Bertha canta parece que nada existe a su alrededor. Solo ella. Todos los sentidos del público se concentran en ella, aunque a su alrededor estén bailando. Su voz subyuga por el timbre enérgico, por momento dulce y al mismo tiempo alegre o como un lamento. Es una diva, plenamente.
Bertha Armiñán Linares nació en el mes del Carnaval Santiaguero y lo hizo con un designio: cantar... y bailar. Y así fue de las primeras en enrolarse en aquella aventura que a inicios del triunfo de la Revolución inició un grupo audaz en Santiago de Cuba, bajo el nombre de Conjunto Folclórico de Oriente.
Hace una semana, en la sede de la UNEAC, en la calle Heredia, se le hizo un homenaje a Bertha, mientras la ciudad celebraba la Fiesta de la Danza, precisamente consagrada a la diva de la canción folclórica. Uno más, pues el cariño popular a lo largo de años de quehacer artístico, ha constituido el homenaje más sincero para Bertha.
Con esa aureola pasa luego a formar parte del Ballet Folclórico Cutumba, donde su voz constituye pilar de la agrupación. Y por ese modo de cantar, la Armiñán es considerada una de las voces más ricas del folclor cubano, a la vez que en su labor artística descuella la investigación directamente en las fuentes, camino muy acertado que le permitió montar obras de alta calidad y participar también con una alta representatividad, en festivales organizados por la provincia y el país.  
Labor tan sobresaliente como integrante de la UNEAC santiaguera y los diversos reconocimientos aquí y en toda Cuba, se sumaron a su prestigio, conjunto de cualidades que la llevan a integrar el Consejo de Expertos de las Artes Escénicas en la provincia.
En su página personal, el periodista Reynaldo Cedeño insertó una crónica dedicada a la Armiñán Linares que apunta en un párrafo:
Dicen que te vieron cantar en Barlovento, en las pequeñas islas del Caribe, en la arenas de Argelia, en tierras de Sandino, en la patria de Lorca y de Carmen Amaya. En la Europa de Dante y Rosalía de Castro, cerca del Mar del Norte, de los Alpes. Y en Santiago, en Santiago de Cuba...”
Aquí, en esta ciudad donde Bertha buscó y encontró la simiente de su canto excepcional, cada saludo en el barrio, en las calles, sobre un escenario, es el homenaje perenne que más agradece la Diva, porque es el sentimiento de su pueblo.
 

ELIADES, EL GRAMMY Y “AFROCUBISM”

M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón

 
Por “Afrocubism”, Eliades Ochoa ha sido nominado a los Premios Grammy 2012 en la categoría Mejor Álbum de Música del Mundo. 
La entidad World Circuit, de Inglaterra, realizó el disco, que es una obra en conjunto del  “Patria” y artistas de Mali.
Junto a Ochoa y el “Patria” aparecen en “Afrocubism”, el cantante Kasse Mady Diabaté, la kora, un arpa-laúd de 21 cuerdas, ejecutado por Toumani Diabaté;  el  N'goni o Kameln'goni, también arpa-laud de entre 4 y 10 cuerdas, popular en Senegal, Burkina Faso y Mali, a cargo de Bassekou Kouyate; la guitarra de Djelimady Tounkara, y un balafón, especie de marimba con teclado de madera, resonadores de calabaza y percutido con dos mazos, oriundo de Mali y Burkina Faso, tocado por Lassana Diabaté. El balafon dio origen a la marimba que se conoce en Cuba. 
La esencia del disco es la música cubana y maliense con una base común: el componente africano, de ahí los números del país africano y canciones como Al vaivén de mi carreta, de Ñico Saquito, La culebra, de Obdulio Morales...  
Explica la AIN en un cable, que Eliades y los músicos de Mali aspiran al galardón, igual que  Africa For Africa, del nigeriano Femi Kuti, Songs from a Zulu Farm, del coro masculino sudafricano Ladysmith Black Mambazo, y Tassili, del grupo musical maliense Tinariweny.
En su exitosa carrera, Ochoa ganó el Grammy en 1999, como parte del Buena Vista Social Club; y ha estado nominado en 2000 y 2001.