DESPLANTES TRAS DESPLANTES: EL
MAYOR DEMÉRITO DE VÍCTOR MESA
M.Sc. Miguel
A. Gaínza Chacón
Santiago de Cuba, junio 16.- No me cabe la menor duda de que
aún Víctor Mesa, el director del equipo de béisbol de Matanzas, no se ha
encontrado en las conferencias de prensa que siguen a los juegos de pelota, con
un periodista que le responda por igual a sus constantes desplantes. Han sido
ecuánimes mis colegas.
Ya va
siendo un hábito, que el mentor de los “cocodrilos” reaccione de manera
descompuesta, con los ojos enormemente abiertos y con palabras soeces ante
cualquier interrogante que no le acomode, salida del interés lógico del
personal de los medios que cubre las incidencias de la Serie Nacional de
Béisbol.

En la
conferencia de prensa a raíz del quinto juego en el estadio “Sandino”, Mesa no
solo se regodeó en censurar a su lanzador, a quien Yenet Pérez le conectó
cuadrangular; y a la combinación matancera alrededor del segundo cojín, sino
que ante la pregunta de un periodista sobre por qué mandó a tocar o por qué no
transfirió a bateadores, respondió: Yo soy el director y lo mandé a hacer.
Si tuviese
la oportunidad de participar en una de esas conferencias y Mesa usara uno de
sus habituales desplante, no dudaría un instante en recordarle las veces que
falló en intento de “robarse el home”, simplemente porque calculó mal. Solo las
máquinas aparentemente no fallan, y a veces yerran; los hombres pueden equivocarse,
mucho más en el campo deportivo. Si no, qué otra cosa querrá un atleta que no
sea ganar.
Mesa, ocupe
el puesto que ocupe, no tiene absolutamente ningún derecho a tratar descortésmente
a quienes solo lo mueve el interés noble
de informar.
No me
explico cómo esos exabruptos del mentor matancero se reiteran a la vista de las
autoridades deportivas del país, y a la vista de otras autoridades, que sin ser
deportivas tienen también responsabilidad con el universo atlético cubano, y no
pasa nada, no hay un llamado a la cordura al director del “Matanzas”.
El otro día
Mesa agredió a un árbitro en home. Solo le faltó pegarle con los puños pero lo
hizo con el pecho al darle dos o tres empellones y gritarle desaforadamente a
milímetros de la cara. Y el incidente no tuvo ninguna repercusión. Cuando al
otro día trató de repetir la escena se topó con un valladar infranqueable: César
Valdés. Y hasta ahí llegó en ese momento, no sin antes formar un altercado
mayúsculo. Lo expulsaron del juego y todo el país sabía que él se mantenía
junto al “dogau”, en un pasillo interior del estadio. Se le zafó a algunos
jugadores del “Matanzas”, en medio de la alegría por el triunfo: “Le dijimos: ‘vamos
a ganar, Ud. ahí, no se deje ver’”. Y ¿quien fue a la conferencia de prensa?
Víctor Mesa.
Este tipo
de situaciones no representan nada bueno para el béisbol cubano. Es un mal
ejemplo lo que se está ofreciendo a la nueva generación. Mesa puede saber mucho
de dirección de pelota, algo que no afirmo ni niego. Pero si en realidad es
así, cabe aquí el aserto de que “Lo que hace bien con las manos lo desbarata
con los pies”.
Para
resumir: el espectáculo beisbolero tiene 18 protagonistas: son los nueve
jugadores de cada equipo que salen al terreno a darlo todo por el triunfo. Pero
Víctor Mesa ha confundido este aspecto. Él fue un espectáculo como jugador.
Ahora quiere seguir siendo un espectáculo como manager, y ha tomado, en mi
opinión, el camino más escabroso. Los periodistas cubanos que tanto hacen por
la pelota en Cuba desde la radio, la
prensa escrita y la TV debieran exigirle respeto y compostura al director del
“Matanzas”. Él no es el centro del mundo ni de la pelota en nuestro
archipiélago. Pero llegado el momento, y pase lo que pase mañana martes en el “Sandino”
de la hermosa ciudad de Santa Clara, a qué viene tanta altanería y desplantes
de Víctor Mesa cuando él como manager ni ganó durante años con el “Villa
Clara”, ni ganó con el “Cuba” en el Clásico, ni ganó la serie pasada con el
“Matanzas”. Entonces, a tanta bravuconería sin sentido, los periodistas
debieran responderle por igual. Al menos yo sé que cuando le toque hablar aquí
en Santiago de Cuba, habrá colegas que sabrán situarlo en el lugar que se ha
ganado con su actuar improcedente.
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