El trovador cubano Eliades
Ochoa acaba de obtener anoche en los Estados Unidos otro Premio Grammy al
alzarse con el triunfo en la categoría Álbum de Música Popular Tradicional.
Eliades se convirtió en
triunfador con su tema Un bolero para ti, grabado en los estudios Siboney de la
Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM, en esta ciudad con la
producción de Geovanis Alcántara.
La canción “Un bolero…” es
precisamente un bolero clásico y significó un nuevo triunfo para Ochoa, quien
suma así cinco nominaciones al Grammy, incluido uno anglosajón.
Eliades ha ganado en dos
ocasiones el Premio Grammy, anteriormente con el Buena Vista Social Club y
ahora con Un bolero para ti.
Rafael Torres Bosch,
productor y director de programas en la CMKC Radio Revolución y un amplio
conocedor del mundo musical cubano e internacional, al conocer el éxito de
Ochoa dijo:
“Considero que es triunfo
muy importante porque Eliades es la principal figura de la música tradicional
santiaguera y cubana en el plano internacional.”
Eliades y el grupo Patria, en el Parque Céspedes
Torres Bosch apuntó, además:
“Después de ser enarbolada por Compay Segundo, Eliades Ochoa es quien ha
mantenido en alto la bandera de la música tradicional cubana en el mundo, con
el respaldo del grupo Patria que él dirige y en el que toca la guitarra prima y
es vocalista.
Esta noche, aproximadamente
a las 19 horas, se inició el espectáculo de las premiaciones del Grammy Latino
en su edición número 13, que tiene como escenario el Mandalay Bay Events Center,
en Las Vegas.
También estaban nominados
por Cuba Los Van Van, el recientemente fallecido Manolo Galbán, guitarrista y
director del legendario cuarteto vocal Los Zafiros, y una agrupación
de música tradicional del centro del país.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
PINCEL CÉLEBRE
SOBRE PIANO
UNIVERSAL
. Un piano para Fidel . 100 pianos y 100 guitarras
. Los 400 años del primer sumarái en Cuba
. Pintar con sangre de toro
M.Sc. MIGUEL
A. GAINZA CHACON
Alberto Lescay Merencio es un buen ejemplo de artista incansable, más
allá del Maceo ecuestre de la Plaza santiaguera; del Maceo en el Yunque de Baracoa; del Cimarrón en la loma de los chivos, en El
Cobre; del Maurice Bishop en la Casa del Caribe; del Che en el Hospital de Las Tunas y el del
MINREX, en La Habana;
del Jardín del amor, en el “Heredia”;
de la Mariana Grajales, en
la antigua Clínica Los Ángeles; del Apóstol
que crece, en el Paseo Martí; del Martí
en el Memorial de La Habana;
del Mella en uno de los picosde la Sierra Maestra y el
del municipio cañero; de Flor Crombet,
en la Central
santiaguera; de sus esculturas emplazadas en Martinica, Venezuela, México; de Rosa la Bayamesa, en la Ciudad Monumento…
y también, más allá de sus obras como escultor, dibujante, pintor… Lescay es un
buen promotor cultural y en muchos lugares de Santiago de Cuba no faltan el
punto de vista, el detalle o el apoyo de Alberto y de la Fundación Caguayo.
Ahora se fue hasta Japón a pintar pianos célebres, y luego viajó
directamente a México, a pintar murales con sangre de toro. Y como siempre
trajo para su ciudad natal la solidaridad de los amigos de Cuba.
“A Japón fui invitado por Sakai Sam, un hombre que se dedica a fabricar
pianos, a preparar afinadores, y tiene una escuela para enseñar piano… está
consagrado a ese instrumento. Él, en un encuentro con Chucho Valdés, en Japón,
le propuso construir un piano para el jazz, que llevara la marca Chucho Valdés.
De ahí surgió el proyecto, y yo tuve la suerte de que pensaran en mí, a partir
de la idea de Sakai, de que el interior de las tapas de los cinco primeros
pianos Chucho Valdés fueran
intervenidas por un pintor.”
Quizás sea esta la primera vez, que en el mundo se construye un piano
especialmente para el jazz. Ya Chucho fue a Japón, lo tocó y le encantó. Lescay
trabajó dos semanas en Okinawa. Los instrumentos estaban terminados, entonces
tuvo que adecuar la superficie interior de las tapas para que “agarraran” bien
los pigmentos acrílicos y por la perdurabilidad. Después se le dio el lustre
final.
“Fue una experiencia extraordinaria. De esos pianos, uno es de Chucho;
otro, con el que Sakai quedó muy complacido, y lo dijo con una seguridad
tremenda… escogió una de las tapas que pinté para el piano que le va a regalar
al Comandante en JefeFidel Castro. Y él
también decidió, cuando conoció del nacimiento del Iris Jazz Club en Santiago
de Cuba, donar un piano para nuestro Club. No sé si el piano que él va donar
será de los pianos ‘Chucho…’ o será otro. ”
Sondeé a Lescay:
--Si no fuera de los pintados ¿tú lo pintarías aquí?
-- Si me lo piden, sí
-- ¿Quién te lo tendría que pedir?
-- Los amantes de este Club. Lo haría con mucho gusto. Por supuesto,
también se lo tendría que informar al donante, y si él aceptara… creo que sí
aceptaría, haríamos una descarga.
Hace unos años, Sakai Sam donó 10 pianos para Cuba. Ahora, en Tokio,
Lescay se encontró con un guitarrista de apellido Cobas,que bajo su patrocinio logró reunir 100
pianos y 100 guitarras para la enseñanza musical en Cuba.
“Él, al conocer mi obra escultórica, me pidió que si yo le podía hacer
un monumento para emplazarlo en Cuba. Le dije que sí. Él entregó muchos
materiales ejecutando su guitarra, que es magistral; tiene una relación como
artista, muy importante con Cuba. Su trabajomusical es una fusión de música cubana y japonesa. Es amigo entrañable
de Leo Brouwer, ha tocado en Cuba y va a venir próximamente, en 2013, en
ocasión de los 400 años de la presencia del primer samurái en nuestro país, que
será escogida como el primer contacto aquí de Japón y Cuba. En ambos países
habrá un programa de actividades por esa efeméride. En la Habana, frente al Malecón,
ya colocaron un monumento por ese hecho.”
¿Todas las tapas son iguales?
“No. Hay dos en fondo rojo, que me motivaron a seguir esa gama de los
colores cálidos contrastando con negro, blanco, muchas luces; y la expresión…
estuvo motivada por el jazz y la ejecutoria de Chucho; en otro momento, me fui
al paisaje, a los colores de Okinawa… el mar, la naturaleza; otro, por los
colores mas de la tierra; otro, la fiesta de colores…
EN EL MÉXICO BRAVÍO
Fue coincidencia, que Lescay recibiera en un lapso tan breve,
invitaciones desde dos extremos del mundo. Por eso voló directamente desde
Tokio a México, al D.F., y al Estado de Querétaro, sitio que visita con
frecuencia. Allí le tenían una plaza de toro, con torero, toro y todo. Y
trabajó intensamente.
Como preámbulo ya había hecho algunos experimentos aquí, pues la
preocupación mayor del artista era la perdurabilidad de la obra y el hecho de
que la sangre coagula rápidamente. Necesitaba un producto que retuviese la
coagulación.
“Y ese material lo resolví en Cuba, gracias a mi ex esposa Rosa
Castellanos; me asesoré también con un buen restaurador de Santiago de Cuba,
Osvaldito, para decidir qué soporte usar, qué pigmento usar, y trabajé con
lienzo ya preparado, lo fijé con materiales para ese fin y con
impermeabilizante acrílico, para sellar todas las obras.
“Bueno, han llegado a nosotros pictografías de hace millones de años:
las pinturas de las cavernas creadas con sangre, incluso de toros, bisontes…
Entonces, yo tengo la esperanza de que mis cuadros no van a tener la peor
suerte.”
Uno de los murales de entre los realizados por Lescay en México, de seis
metros por dos metros, fue hecho solamente con sangre y materiales taurinos;
hizo, además, un collage con recortes
de capotes, banderillas, espadas, trajes de toreros, que los matadoresdonaron para despedazarlos y usarlos en la
obra; tierra removida por el toro, y claro, la sangre. “Ahí sí no hay acrílico
ni nada…”
De la estancia de Lescay en la plaza de toro quedaron otros cuadros,
“porque varios amigos que me vieron trabajando, fueron a las tiendas y
empezaron a comprar lienzos, y me plantearon si yo quería seguir pintando y les
dije: ‘Estoy caliente. Traigan lienzo’. Y aquello se complicó. Varios toreros
fueron a sus casas y buscaron capotes que tenían de su historia con los toros,
y me lo trajeron para que les descargara. Fue muy emotivo aquello”.
Con el esmero del que solo saben los buenos amigos, German… mejor: la
familia Torres Landa, acogió y atendió a Lescay Merencioen la provincia de Juriquilla, Estado de
Querétaro, y para exhibir la obra del pintor cubano, ellos anunciaron la
construcción de un sitio, especialmente para la ocasión. La descarga de Lescay
celebró, además, los 25 años de la plaza de toros, que igualmente levantó la
familia anfitriona.
“Y esa plaza ha servido para el desarrollo de la ciudad de Juriquilla,
de ahí su importancia social y para el turismo”, apuntó Lescay.
TANTO PIANO Y NO ES MÚSICO
La conversación retorna al tema Sakai, quien no es músico a pesar de su
nexo con el instrumento: fabrica pianos, repara pianos, forma afinadores de
pianos, forma restauradores de piano, y forma pianistas. Y colabora con Cuba
(dos jóvenes del archipiélago caribeño se adiestran como afinadores y
restauradores) y piensa continuar ese proyecto.
“Yo tengo la aspiración de traerlo a Santiago cuando llegue su piano
–dijo finalmente Alberto Lescay-- y trataré de incentivarlo para que nos ayude
a formar afinadores. Él loquiere hacer
y creo que en Santiago de Cuba puede haber muy buen receptividad ante esa
idea.”
¿TEMBLÓ LA TIERRA CUANDO
PASÓ EL HURACÁN SANDY?
Texto y fotos M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
Ventanales y árboles fueron derribados
El más reciente evento sísmico perceptible por las personas en Santiago
de Cuba ocurrió el 21 de mayo de 2012, con una magnitud de 3,6 en la escala de
Richter, a las 12:59, hora local, a una profundidad de 10 kilómetros en el
mar, al sur suroeste de Verraco. Desde entonces se han producido quizás decenas
de movimientos de la tierra pero solo monitoreados por los equipos del Centro
de Sismología.
Los edificios altos oscilaron por las ráfagas
No obstante, algunas personas aseguran que sintieron movimientos
telúricos durante el paso de “Sandy” por Santiago de Cuba. Así lo afirman en
algunas viviendas y también vecinos de los “18 plantas” del respetado sistema
constructivo IMS (Instituto de Materiales de Servia), en la Avenida Victoriano
Garzón.
Hay 13 edificios altos en la ciudad y los de ocho, 12 y 18 pisos son del
referido sistema IMS.
El Dr.Tomás Chui Rodríguez, investigador titular del Centro de
Sismología, se encontraba en Pinar del Río cuando el ciclón Sandy destrozó casi
completamente a la ciudad de Santiago de Cuba.
Ni un minuto de su estancia en tierra vueltabajera Chui dejó de seguir
el comportamiento geológico del país y del territorio santiaguero, mediante la
bien montada red sismológica que cubre el archipiélago cubano. El diálogo con
“Sierra Maestra” fue así el pasado 6 de noviembre:
-Dr. ¿cuándo fue perceptible el movimiento sísmico más
reciente?
-¿Perceptible? Supongo que esta mañana. ¿Por qué? Porque hay
una cosa real: en Santiago de Cuba tiembla porque es una zona sísmica, y como
tal debe temblar. Y lo hace siempre, aunque no sea perceptible por la
población.
-El perceptible mayor ¿cuándo fue?
-Perceptible mayor…¿A que Ud. le llama perceptible mayor?
-Sí… el que se anuncia en la prensa, por ejemplo: ¡Tembló
ayer en Santiago de Cuba!
-¿Perceptible mayor en intensidad?
-Sí.
-Tendría que ver en la máquina… Se lo puedo decir,
inmediatamente.
-Profesor ¿se puede asegurar entonces que todos los días
tiembla en Santiago de Cuba?
-Se puede decir que en Santiago de Cuba tiembla todos los
días. Y si no tiembla no es nada raro, tampoco. Ahora, para que se tenga una
idea, son 2 000 o 3 000 terremotos anuales en este territorio.
-Hay una creencia entre varias personas, que durante el
huracán Sandy también tembló en la ciudad…
-El más reciente movimiento sísmico perceptible por el ser
humano en el ámbito santiaguero ya se lo dije: fue el 21 de mayo de 2012.
Luego, ningún otro perceptible por las personas. Estaba en Pinar del Río pero
con acceso a la red y tenemos diariamente boletines internos, y sé que no
tembló ni las estaciones registraron nada al respecto.
-Bueno… busque en la máquina, profesor.
En el equipo portátil del Dr. Chui se almacena toda la información,
hasta la más insignificante, sobre los movimientos telúricos en el país, tal y
como van ocurriendo. Y no aparece nada registrado ni el 25 de octubre ni antes
ni después, recientemente.
-¿Uds. tienen algún rango para hacer pública en la prensa la
ocurrencia de un sismo?
-Solo cuando es perceptible por las personas, sea el que sea
el rango, lo damos a conocer por Radio Reloj, la prensa en general, por la TV…
Sin embargo, hay personas que insisten en que sintieron movimientos
sísmicos durante el cruce de “Sandy” por el oriente cubano. Y lo que está
claro, también, es que los “18 plantas” y las otras edificaciones altas de
Santiago de Cuba tienen un rango de oscilación en tiempo y con viento normales,
por una razón sencilla: de que no ser así pueden fracturarse, por ejemplo, ante
un movimiento sísmico fuerte o un viento descomunal como el de “Sandy”.
Esa misma oscilación, acentuada por las “cargas” que representaron las ráfagas
del huracán, le dio la sensación a muchos moradores de que estaba temblando la
tierra, cuando en realidad era la respuesta de la estructura frente al embate
del ciclón.
No solo ocurrió en los “18 plantas”. También, los edificios del tipo
Gran Panel Soviético (los centros urbanos José Martí, Antonio Maceo, Abel
Santamaría, Versalles…) y otras viviendas y locales si bien no oscilaron sí
vibraron, porque las ráfagas de viento giran en sentido antihorario y tienen al
comienzo un movimiento envolvente y al final de la racha otro movimiento
envolvente como un remolino, que hacía conmover las edificaciones en general,
según dijeron María Teresa Rodés, especialista principal de estructuras, y
Aldrés Vidal, ingeniero civil, ambos de la Empresa de Proyectos, la conocida EMPROY-15.
Así y todo, fue notablemente impresionante que una estructura tan sólida
como la de los edificios El Jigüe, Cinco Palmas y Combate de Uvero, con un
preso aproximado a los 14 000 000 de libras de concreto y acero y sus casi 60 metros de altura (La Plata y El Turquino, y los
del paseo Martí y el Centro Urbano José Martí pesan un poco más) oscilaran de
forma tal que fuera percibido por sus habitantes, a quienes les dio la
impresión que las sacudidas eran el resultado de un sismo y no del viento.
“Simplemente, estoy vivo, trabajando y siendo útil”. Así me dijo hace casi
exactamente un año, lleno de optimismo y de fuerza, el maestro Eduardo Rivero
Walker. Sus palabras para cerrar aquella conversación tan agradable como
informal con motivo de su 75 cumpleaños,
hoy se me antojan una ironía del destino:
“Es como empezar el trabajo nuevamente. Para eso tengo mucho ánimo y
muchos deseos de hacer cosas. Además, soy joven aún ¿no?”
A la muerte, tan natural como la vida, uno jamás logra acostumbrarse, a
pesar de mil y un ensayos. En el tabloncillo de la parte posterior del
escenario principal del Teatro Heredia, donde ensaya la Compañía Teatro de la
Danza del Caribe, ahora falta la presencia de Rivero; también faltan por la
Avenida Garzón y el entorno de los “18 plantas”, su voz de gigante, capaz de
vencer 17 pisos, y su andar erguido, presuroso y siempre elegante, rumbo al
encuentro con los públicos más diversos de la ciudad, Cuba y del mundo.
Aun conociendo su estado delicado de salud, la noticia conmovió a
muchos… a otros los sorprendió: al final de la noche del último miércoles dejó
de existir físicamente, un emblema de la danza moderna en Cuba y el mundo:
Eduardo Rivero Walker.
Hasta el final fue fiel a sus ancestros caribeños, de ahí que la Casa
del Caribe acogiera las honras fúnebres del maestro Rivero.
No pudo Eduardo vencer el infortunio del cáncer, a pesar de tanto esmero
de la Medicina y de su esposa, su hija, su nieto, sus amigos. La dolencia lo
trajo inesperadamente desde Jamaica, donde cumplía uno de sus tantos compromisos
internacionales para difundir más y más su maestría y su sabiduría.
Porque como pocos, Rivero Walker
interiorizó, y exteriorizó, el lenguaje de los movimientos del cuerpo; del
torso, los brazos y las piernas, capaces en manos de un maestro, de expresar con
total comprensión hasta para el ojo menos conocedor, los sentimientos y
emociones contenidos en gestos a veces explosivos o delicados, pero siempre armoniosos,
y comunicativos.
Una vez me dijo Eduardo que desde
niño, allá en el reparto San Isidro, en La Habana, donde su abuela todo lo
hablaba en inglés y obligaba a los demás a hacerlo, él sabía que sería
bailarín. De ahí sus escapadas del hogar para sortear la línea férrea, subirse
a los muros del Tropicana y contemplar durante horas cómo danzaban aquellos
artistas.
Pero no se imaginaba que con el tiempo fundaría la Compañía de Danza
Contemporánea de Cuba, con la cual viajó a todos los continentes, y que sus personajes
se convertirían en emblemas de la danza, como finalmente pasó con él, devenido
insignia de un arte tan antiguo como el hombre.
Rivero Walker deja un vacío
inconmensurable en la danza cubana en general, y muy especialmente en la
santiaguera, a la que se sumó en los años ochentas, cuando visionariamente
llegó a esta ciudad, le ofreció su corazón y aquí se quedó para siempre, junto
con las virtudes de jóvenes bailarines con quienes fundó la prestigiosa
Compañía Teatro de la Danza del Caribe.
Duele la partida de Rivero, cuando no hace ni un año me confesó: “Yo
llego a estos 75 años y ni me doy cuenta que he llegado. Simplemente sé que
estoy vivo, trabajando y siendo útil. Me parece que ahí está lo cardinal:
sentirse como yo: con mucho ánimo.”
En aquella ocasión le pregunté si tanto trabajo no lo agotaba y me
respondió que al contrario, que eso lo ayudaba; que hacía coreografías,
impartía clases y aunque ya no bailaba para el público sí lo hacía para los
alumnos e integrantes de la Compañía.
Su proverbial honestidad lo distinguía. Era exigente porque se exigía
así mismo hasta el máximo. Pero lo esencial es que llevó el arte de la danza
casi hasta la perfección. Y en esta hora triste solo reconforta saber que
quienes estuvieron con él en sus últimos años de trabajo seguirán la impronta
que tan nítidamente Eduardo Rivero Walker dejó en la cultura cubana en general
y en la danza contemporánea en particular.
UNA OBRA EN SÍNTESIS
Eduardo Rivero
Walker fue distinguido con el Premio
Nacional de Danza 2001, el más alto galardón que un bailarín puede recibir en
Cuba, en su especialidad. Fundó
la Compañía Nacional
de Danza Contemporánea y la Compañía Teatro de la Danza del Caribe. Fue
aclamado en Cuba y el extranjero en su condición de bailarín y coreógrafo.
Convirtió en mítica su imagen de Ogún, en la Suite Yoruba, de Ramiro Guerra, en los años 60. Deslumbra ya en solitario en 1970 con su obra
inicial: Okantomí, luego serían Súlkary, Otansí, Destellos, Tanagras,
Omnir, Zarabanda, Siempre
corriendo, Suite de Blue, Dúo a Lam... La superproducción Lambarena, estrenada
en 2010 en el “Heredia”, lo afianza aún más en la cúspide y lo consolida como
uno de los paradigmas de la danza moderna en Cuba, sin dejar al margen su
trabajo pedagógico, mediante el
cual imparte clases pero las demuestra
también, lo que le confiere un prestigio
cada vez más creciente en el ámbito nacional e internacional.
COMPAÑÌA TEATRO DE LA
DANZA DEL CARIBE.
Vivía orgulloso el maestro Rivero de la Compañía Teatro de la Danza del
Caribe, que fundó en Santiago de Cuba en septiembre de 1988. Tanto empeño puso
en la agrupación hasta que la llevó a ser una de las más prestigiosas del país.
Las técnicas de la danza moderna y contemporánea son hoy el nutriente más distintivo de la creación de
“Teatro de la Danza del Caribe”, que además dispone de un variado repertorio,
con piezas antológicas propias y de coreógrafos de Jamaica, Barbados,
Argentina, Italia, Curazao, Estados Unidos…
De la mano de Eduardo Rivero Walker, la Compañía paseó por el mundo y se presentó
en la fundación de la
National Performing of Belize, el Festival Internacional de Ballet de La
Habana, la Jornada de la
Cultura Cubana en México, el Festival Internacional de Teatro de La Habana, el XI Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz, España;
en la Jornada de la
Cultura Cubana en Portugal, el Festival Internacional Ibagué,
en Colombia; Jornada Internacional de
Cuba-Experiencia, en Paris, Francia; en el Festival de Danza Contemporánea de
Barranquilla, Colombia; el Festival de Teatro Latinoamericano Manizales, en Colombia;
en el Festival y Fórum Internacional, en
Belice; en la Gala Artística de la reunión del CARICOM Jamaica; el Festival Internacional de Danza, en Jamaica
y Surinam; en el Evento Internacional y Feria Mundial EXPO AGUA, en Zaragoza,
España; en la Bienal de Danza en Granada, en 2009; en el Espectáculo Estate al
Palco y Alma y Cuerpo para la Revolución, en Pontassieve y Florencia, Italia; en
los festivales del Caribe y en el Festival de Teatro Máscara de Caoba…
Por la trayectoria artística y laboral der la agrupación, el Sindicato
Nacional de los trabajadores de la
Cultura le confirió a “Teatro de la Danza del Caribe”, en
1998, la condición de Vanguardia Nacional y la Comisión Nacional de Evaluación le
otorgó el I Nivel dentro de la especialidad de Danza Moderna y Contemporánea,
éxitos todos en los que siempre estuvo la impronta de Rivero Walker.
OCUPA UN LUGAR ENTRE LO MÁS PROLÍFERO
El nombre de Eduardo Rivero
Walker es obligado dentro de la danza cubana. Obras como Súlkary, todo un clásico,
y Okantomí, Dúo a Lam, Tributo, Elogio de la Danza, Destellos, Ceremonial de la Danza…lo ubican entre los creadores más
prolíferos de Cuba.
El trabajo pedagógico del maestro Rivero Walker descansó también en una
labor académica y de formación de compañías como la National Performing
of Granada, Compañía de Danza Contemporánea Okantomí de Barcelona, España y la National Performing
de Belize.
Pero, además, Eduardo asesoró instituciones danzarias como la
Compañía Nacional de Danza de Guyana, la National Dance
Theatre Company y la National School of
Dance, ambas de Jamaica, y colaboró con la Compañía de Danza Contemporánea “Le Corail”, en
Martinica, además de impartir cursos internacionales de danza de verano en
Londres y Birmingham, Inglaterra; Belice, Inglaterra, Canadá, Jamaica y
Alemania.
Y junto a su Compañía participó en numerosos eventos relevantes en el
ámbito internacional. Era Profesor Titular Adjunto del Instituto Superior de
Arte.
DISTINCIONES OTORGADAS POR
EL ESTADO CUBANO
Por sus aportes relevantes al arte y la cultura nacionales Rivero Walker
recibió la Orden por la Cultura Nacional, la Medalla Raúl Gómez García, la Medalla
Alejo Carpentier, la Orden al Mérito, la Distinción José María Heredia, el Premio
Nacional de la Danza
2001, y la Orden Félix Varela de Primer Grado. Era considerado una Personalidad
de la Cultura Cubana
por ser precursor, entre otros, de la Escuela Cubana de Danza Moderna.
CLASES POR SOLIDARIDAD
Texto y foto: M.Sc. MIGUEL
A. GAÍNZA CHACÓN
Los pequeños del cuarto grado de la Escuela Primaria
Marcos Martí, en la
Avenida Victoriano Garzón, se sienten muy bien en el aula que
le improvisaron en la recepción de la sede de la Asociación de
Combatientes de la
Revolución Cubana (ACRC).
“Este es nuestro modesto aporte para que los muchachos empiecen las
clases y ayudar en la situación que presenta el sector educacional luego del
ciclón”, señaló Calixto Sierra, funcionario de la ACRC del distrito 4 Abel
Santamaría.
Carmelina Noel Bueno, secretaria general de la Sección Sindical
de la Escuela
Primaria Marcos Martí Rodríguez, recordó que a partir de lo
ocurrido en su escuela por los efectos del ciclón, la solidaridad “nos dio la
alternativa de que un grupo de alumnos y alumnas se anexara a la Escuela Primaria
número 45 Miguel Ángel Cano”. Y agregó:
“Hay dos sesiones de trabajo: una por la mañana y otra por la tarde. A quienes
nos toca por la tarde estamos reagrupados en la “Marcos Martí”, listos para
enfrentar cualquier tarea docente o de otro tipo; la guardia, por ejemplo, no
puede faltar en ningún momento, para cuidar los recursos que logramos
preservar. En la ACRC,
aquí cerca, tenemos también un aula de cuarto grado.”
Veintisiete de las 28 escuelas primarias ubicadas en el perímetro del
distrito 4 Abel Santamaría sufrieron diversos grados de afectación durante el
paso del huracán Sandy. Por lo tanto, alrededor de 8 400 estudiantes se vieron
afectados para reanudar el curso escolar.
Pero la solidaridad es inherente al santiaguero y ayer lunes 5 de
noviembre, la mayor parte reinició las clases al ser ubicados en otras escuelas
con condiciones, en centros como la sede de las ACRC, o en viviendas ofrecidas
como aulas por sus moradores (el caso de la “Gabriela Mistral”, en Boniato); o
los 11 alumnos autistas de la “William Soler” mantenidos en sus hogares con
profesores puestos allí para cada uno; o la “José Ignacio Martí”, reubicados
sus alumnos en el Palacio de Pioneros Una Flor para Camilo; o la “Idaelio
Bertot”, que envió sus estudiantes al seminternado 30 de Noviembre… para que
nada atrasara el reencuentro de los estudiantes con sus maestros, profesores y
programas docentes.
La “Marcos Martí” fue muy dañada. Pero la intervención de los
trabajadores inmediatamente, permitió recuperar bastante material y los
recursos están bien protegidos: los televisores, las computadoras…
“Mire –dice Carmelina, la dirigente sindical-- los techos en su mayoría
volaron, y los que quedaron están afectados… Habrá que repararlos y darleslas condiciones idóneas para que los
muchachos puedan incorporarse:”
La caída de una mata de mamoncillo y de la pared de una vivienda
colindante con la “Marcos Martí” se sumó a los daños que el viento aterrador de
Sandy provocó en la concurrida escuela primaria de la Avenida Garzón, relató
la maestra de cuarto grado de la sesión de la tarde en la ACRC.
Ayer, mientras se alistaba la recuperación en la provincia,nuevamente la proverbial solidaridad en Santiago
de Cuba permitía que en una unidad de primaria y en un local de la ACRC continuara la sonrisa de
pioneras, pioneros ypersonal docente de
la Escuela Marcos
Martí Rodríguez, como en muchas escuelas de la ciudad y el territorio.