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domingo, 22 de abril de 2012


Expectación en Santiago de Cuba 
ante visita del famoso Ballet de Camagüey

M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón

Santiago de Cuba, abril 22.- Gran expectación reina entre los amantes de la danza clásica en esta ciudad, ante el anuncio de la presentación el 28 y 29 de abril de la Compañía Ballet de Camagüey (CBC).
La CBC, dirigida por Regina Balaguer, es, sin discusión, la segunda agrupación de ballet clásico más importante del país, con un extenso aval de actuaciones de primer nivel en Cuba y el extranjero.
La excelencia de bailarinas y bailarines de la CBC llegará nuevamente al escenario del “Heredia”, donde han actuado en otras ocasiones con gran éxito.
Para esta ocasión, la Compañía presentará “La llama de París”, que se ha visto solo en una ocasión, el pasado 18 de marzo, en el Teatro Principal, en la ciudad de Camagüey, el territorio más occidental de la región oriental de Cuba.
Pero el estreno mundial de “La llama…” tuvo lugar el 18 de octubre de 2011, en el Palacio de los Congresos, París, Francia.
El Ballet de Camagüey se convirtió en la segunda compañía de Cuba, al fundarse en el año 1967, bajo la guía del maestro Fernando Alonso, Premio Nacional de Danza.
La calidad del grupo lo ha llevado a escenarios de Europa y América, donde el elenco ha hecho gala de su virtuosismo colectivo en obras que van desde las más tradicionales del universo ballético internacional hasta otras de las más atrevidas vanguardias danzarias: Giselle
, Coppelia, La fille mal gardée; pas de deux como Diana y Acteón, Don Quijote, Esmeralda, Grand Pas Classique; y cubanas como Saerpil, Primer intento y Majísimo.
El Ballet de Camagüey es dirigido desde el 1997 por la bailarina y regisseur Regina Balaguer, cuenta en su repertorio con valiosas obras como Degas
, Séptima sinfonía de Beethoven, Nisi Dominus y Tango episodios, firmadas por Jorge Lefebre, el desaparecido director del Ballet Royal de Wallonie, alumno y heredero del legado artístico de Maurice Béjart e integrante del Ballet del Siglo XX por varios años.
Bailarines y maitres del CBC, han actuado en agrupaciones como el Ballet de Bellas Artes de México, el Ballet de Monterrey, el Ballet de Trujillo y el Ballet Royal de Wallonie.
“Las llamas de París” desarrolla su trama cuando un escritor imagina los personajes sobre los que va a escribir, y el marco histórico en que se desarrollará la acción, es decir; la Revolución Francesa.
Es la obra, en opinión de Regina Balaguer, una historia de amor entre Juana y Felipe; Gerónimo y Adelina; Gilberto y su enamorada muchacha; la madre y sus hijos; todo se mueve en torno al amor filial, el amor a la pareja, el amor a la Patria.


 


miércoles, 4 de enero de 2012

EL ÚLTIMO PASACALLE CON RAMIRO

M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón


Foto del Autor

 
Santiago de Cuba, ene 4.- Fue el último pasacalle con Ramiro. Se fueron actores y actrices, con su atuendo colorido y sus caras pintadas, saltando y cantando (y llorando por dentro) por las calles de la ciudad, junto al coche fúnebre, para acompañar a Ramiro Herrero Beatón hasta el sitio de su descanso definitivo.
Y en una muestra peculiar de teatro callejero, transitaron Ramiro y sus compañeros de las tablas, mientras que la ciudad también despedía a uno de sus hijos buenos, fallecido ayer en esta ciudad, víctima de cáncer.
Herrero Beatón, de 73 años, era aquí un fundador del teatro post revolucionario, a inicios de la década del 60.
A la funeraria ubicada en la calle Calvario, a pocos metros de la Sala Teatro Nguyen Van Troi, en la populosa vía de Enramadas, llegó una nutrida representación de artistas de todas las manifestaciones, para ofrecer postrer tributo a Ramiro, actor, dramaturgo y pedagogo, y una de las figuras cubanas más destacadas del género.
Personajes de las obras montadas o creadas por Herrero Beatón  regresaron esta mañana con su indumentaria de la época y tradicional hasta la funeraria Bartolomé,  primero para hacer guardia de honor junto al féretro y luego para acompañarlo hasta el cementerio, por las calles de Santiago de Cuba.     
Ramiro, coincidentemente nacido hace 73 años a pocos metros de donde fueron sus exequias desde ayer hasta las 10:00 horas de hoy,  falleció ayer, a las 14:20 horas en el Hospital Oncológico de esta ciudad, después de luchar largamente contra el cáncer que en las últimas semanas hizo metástasis al cerebro.
Hace poco más de dos semanas, Herrero Beatón, en medio de su estado precario de salud, finalizó la redacción de un libro de unas 600 cuartillas sobre la historia del teatro en Santiago de Cuba y en Cuba, y perfilaba tres textos más del tema.  
En su extensa labor en los escenarios cubanos y extranjeros, Ramiro montó más de 150 obras, entre estas las muy reconocidas Cefi y la Muerte, De cómo Santiago Apóstol puso los pies en la tierra, Asamblea de mujeres, Macbeth, Angélica, Yepeto, El otoño del Rey Mago, Los dos viejos pánicos..., y de ese total, más de 30 son de su creación como dramaturgo. 
Como parte de su preparación, Ramiro hizo la Licenciatura en Letras y Literatura Hispanoamericanas, en la Universidad de Oriente, y matriculó en la Cátedra de Teatro, en la Facultad de Filosofía y Letras, donde recibió clases de reconocidos profesores.   
En el orden social, combinó el teatro con otras labores en el sector educacional, en bufetes, en la Campaña de Alfabetización, en 1961,  y en la empresa minera del norte de la antigua provincia de Oriente.
En dos períodos: de 1964 a 1977, y de 1977 a 1995 formó parte del Conjunto Dramático de Oriente y del Cabildo Teatral Santiago, respectivamente, y luego dirigió artísticamente varios proyectos, entre estos y hasta el final de su vida, el grupo de teatro A Dos Manos.   
Precisamente, fueron sus compañeros del “A Dos Manos” y otras figuras del teatro santiaguero, quienes esta mañana dieron vida a los personajes que Ramiro creó para sus obras, para estar junto al féretro en guardias de honor.
En la esfera política, Herrero Beatón acumuló un hermoso historial:   Movimiento 26 de Julio, los sindicatos Minero, de la Construcción y de la Educación; el Partido Socialista Popular, las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), el Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS), la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y el Partido Comunista de Cuba (PCC).
En la funeraria se encontraban, notablemente afectados por la muerte del artista, sus familiares, especialmente su esposa.    
Personalidades que asistieron a la “Bartolomé” recordaron que Herrero trabajó y enseñó teatro en Uruguay, Argentina, Jamaica, España, Venezuela, México, Nicaragua, Panamá, Guyana, Alemania, Bulgaria..., y que hizo un importante aporte pedagógico y artístico en las aulas de la Universidad de Oriente, festivales, y a la TV, el cine y la radio santiagueros, con obras como Iván el explorador, Doña Guiomar, El mar del tiempo perdido, La recurva, Ya estamos en combate, Vía Crucis, El Renunciamiento, La carga al machete, La Cueva del muerto, En el aire...
Junto al ataúd cubierto con la Bandera Cubana estaban algunas de las insignias de los más de 40 galardones recibidos por el artista, entre estos la Distinción Raúl Gómez García, la Medalla por la Alfabetización, la Distinción por la Cultura Nacional, la Placa José María Heredia...  
Andrés Caldas, actor santiaguero, dijo emotivas palabras como despedida de duelo, antes de partir el cortejo hacia el “Santa Ifigenia”.
Minutos antes, figuras del teatro como Dagoberto Gaínza, Marcial Escudero, Nancy Campos... habían manifestado a la prensa, su consternación por la muerte del teatrista, quien desde joven participó en las luchas estudiantiles contra la tiranía de Fulgencio Batista y luego del triunfo revolucionario de 1959 fue una personalidad consagrada al teatro y a múltiples tareas de la construcción socialista en Cuba.

martes, 3 de enero de 2012

EL TEATRO CUBANO, Y EL SANTIAGUERO EN ESPECIAL, ESTÁN DE LUTO

M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón

Santiago de Cuba, ene 3.- No bien ha comenzado el año y una noticia entristece y opaca la alegría con la que despedimos a 2011 y recibimos a 2012: Murió de cáncer un amigo entrañable, teatrista, creador, infatigable: Ramiro Herrero Beatón.
Infatigable porque hasta los últimos instantes de su existencia, con una voz apenas audible, hablaba de proyectos, y de terminar libros sobre el teatro.
Pero la realidad es en ocasiones cruel y así Ramiro, que se aferraba a la vida, perdió este combate con la muerte. Falleció a las 14:20 horas de hoy, en el Hospital Oncológico Conrado Benítez, en esta ciudad. Y con su partida, el teatro y la cultura santiagueros en particular, y en general el arte en Cuba, perdieron una figura de calibre. Porque prácticamente, todo lo acontecido alrededor del teatro en Santiago de Cuba y en los principales escenarios del país después del triunfo de la Revolución en enero de 1959, estuvo ligado a Ramiro Herrero, quien nació en esta ciudad hace 73 años, por coincidencia a pocos metros de la Sala Teatro Van Troi, sede primero del Conjunto Dramático de Oriente y luego del Cabildo Teatral Santiago. 
Hace apenas una semana, la Compañía de Variedades infantil juvenil Arcoiris, su director general y artístico Wilfredo, conjuntamente con la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) le habían dedicado un homenaje a Ramiro Herrero. Pero no pudo estar en el Teatro Heredia para escuchar las cosas hermosas que dijeron de él, porque estaba ingresado en el hospital, enfrentado a una crisis a la que no pudo sobreponerse. Solo días después, hoy en las primeras horas de la tarde, el cáncer y la metástasis en la cabeza, derrumbaron un espíritu que parecía infalible.  
Porque aun aquejado mortalmente por la dolencia, Ramiro trabajaba infatigablemente, y en una carrera contra el tiempo terminó un libro y daba los toques finales a otros textos sobre la historia del teatro en Cuba y en esta, su ciudad natal.
Artista de gran inteligencia y vasta cultura, esta figura combinó la actuación con la dirección y la creación de obras, además de una sobresaliente labor pedagógica tanto en Cuba como en el extranjero.
En su currículo se pueden encontrar detalles así: como director artístico ha montado más de 150 obras: Cefi y la Muerte, De cómo Santiago Apóstol puso los pies en la tierra, Asamblea de mujeres, Macbeth, Angélica, Yepeto, El otoño del Rey Mago, Los dos viejos pánicos..., y de ese total, más de 30 de esas obras son de él como dramaturgo. 
En ocasión explicó que en la Universidad de Oriente hizo la Licenciatura en Letras y Literatura Hispanoamericanas, y que también matriculó en la Cátedra de Teatro, adscripta a la Facultad de Filosofía y Letras, en la que recibió clases de ilustres profesores como el Dr. Prats, el Dr. Sabourint, la Dra. Cossío, el Dr. Ferraté, la Dra. Labarta, la Dra. Maggi, el profesor Nils Castro, el profesor Ricardo Repilado, el Dr. José A. Portuondo; y especialmente de teatro, de Francisco Morín, uno de los teatristas más significativo de la década de los años cincuenta en Cuba.   
En una vida laboral intensa, a sus inquietudes artísticas siempre unió diversos trabajos en almacenes, en bufetes, en la entidad Minera de Moa, en el sector de la Educación...
Incluso se incorpora también a la Campaña de Alfabetización que declaró a Cuba Libre de Analfabetismo no bien iniciada la década del 60, y luego pasa a ser maestro-instructor en el Caney de las Mercedes, en la actual provincia oriental de Granma, una de las primeras escuelas de becados creada por la Revolución, esta especialmente para los hijos de los campesinos.
En 1964 y hasta 1977, Ramiro Herrero Beatón estuvo con mil ideas, proyectos y realizaciones en el Conjunto Dramático de Oriente, en el  que compartió con figuras como Raúl Pomares, Carlos Padrón, Rogelio Meneses, todas auténticas personalidades de los escenarios cubanos.
Luego, hasta 1995, se incorpora al Cabildo Teatral Santiago... y no deja nunca de dirigir proyectos, grupos por lo que jamás se separa del teatro.
Herrero viaja con sus experiencias hasta Uruguay, Argentina, Jamaica, Madrid, en España; Caracas, Venezuela; Guanajuato, México, en el Festival Cervantino; Managua, Nicaragua; en Panamá, Guyana, Colonia, Alemania; Bulgaria... sin olvidar su trabajo como instructor y profesor adjunto en la Universidad de Oriente; monta obras, imparte talleres, participa en los festivales del Caribe, asesora a la TV santiaguera, y más recientemente, de 2000 hasta el 2006 aparece como director artístico del grupo A dos Manos (Santiago de Cuba), de Gestus (Santiago de Cuba), Fuerteteatro (España), Calibán Teatro (Santiago de Cuba)...
La impronta de Ramiro ha quedado en el teatro santiaguero, fundamentalmente por su labor tan diversa que extendió a la radio, la TV y al cine, de ahí que el público recuerde obras como Iván el explorador, Doña Guiomar, El mar del tiempo perdido, La recurva, Ya estamos en combate, Vía Crucis, El Renunciamiento, La carga al machete, La Cueva del muerto, En el aire...
También, su pasión por servir le permite colaborar periodísticamente y ejecutivamente en numerosas publicaciones editadas en Santiago de Cuba y en el extranjero.  
Herrero Beatón había sido reconocido con la Distinción Raúl Gómez García, la Medalla por la Alfabetización, la Distinción por la Cultura Nacional, la Placa José María Heredia... hasta sumar más de  40 galardones.
Su experiencia y sus probados conocimientos le valieron el respeto a su voz en simposios, Congresos, encuentros, y festivales internacionales, nacionales y territoriales.  
Cuando joven participó activamente en las luchas estudiantiles contra la dictadura de Fulgencio Batista y luego del triunfo de la Revolución Cubana en 1959, se incorpora con entusiasmo a cuantas tareas es convocada la juventud cubana. 

Por lo tanto, su vida política pudiera resumirse así: 1958, Movimiento 26 de julio y luchas estudiantiles; 1959, Sindicato Minero; 1960, Sindicato de los Trabajadores de la Construcción  y de la Enseñanza; 1960, Partido Socialista Popular (PSP); 1961, Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI); 1962, Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS), 1965 Unión de Jóvenes Comunistas (UJC); 1970 Partido Comunista de Cuba (PCC).
Con la muerte esta tarde de Ramiro Herrero Beatón, la cultura y el arte cubanos pierden también al Profesor Auxiliar de la Universidad de Oriente,  al pedagogo de la Escuela Internacional de Teatro América Latina y del Caribe, al director artístico, al profesor  de actuación del instituto  Superior de Arte... Y la ciudad de Santiago de Cuba a uno de sus hijos, a Ramiro, que también la amó entrañablemente y con la que decidió siempre compartir sus glorias, alegrías y sus penas... hasta el último instante.